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Referencias a e-Valora en la Prensa: Detalle
 
    
24 de noviembre 2001

Miriam Prieto:

Radiografía de la nueva hornada de emprendedores: No tienen tanto ‘glamour’ como sus predecesores. Los proyectos de los nuevos emprendedores de Internet son más modestos, pero más realistas.

"Si hubiéramos empezado en pleno boom de Internet quizá habríamos tenido más problemas. Habríamos entrado en la espiral del dinero fácil y así es difícil tener los pies sobre la tierra”. Elena Rasero cree que haber lanzado su empresa en época de crisis es casi una ventaja. Esta joven de 28 años es una de las cofundadoras, junto con Cecilia de la Hoz, de E-valora, una compañía especializada en la realización de valoraciones financieras a través de la Red.

Estas emprendedoras se lanzaron cuando el crack de las puntocom era una realidad. Y se encontraron con que se había cerrado el grifo de las inversiones multimillonarias. Al final, consiguieron reunir entre inversores particulares, familiares y amigos los 144.243 euros –veinticuatro millones de pesetas– para constituir el capital social. La compañía espera facturar 900.000 euros –150 millones de pesetas– en 2002, cuando prevén alcanzar la rentabilidad.

Su caso es similar al de otros empresarios que se han aventurado en un momento marcado por el e-pesimismo. La primera consecuencia de la crisis ha sido que se ha frenado el espíritu emprendedor en Internet. Por ejemplo, en la primera edición de La Factoría de Internet, una iniciativa de Recoletos Grupo de Comunicación para fomentar el encuentro entre el capital y las ideas, se presentaron cerca de quinientos proyectos. En cambio, este año la cifra rondó los 150, aunque la calidad de los planes de negocio fue superior.

Las empresas de estos emprendedores tienen un perfil similar: son proyectos modestos que nacen con una inversión reducida, buscan ingresos desde el primer mes de operación, controlan sus gastos y pretenden ser rentables a corto plazo. Tienen menos glamour que sus predecesores, quienes apoyados por grandes inversores creían que se iban a comer el mundo, pero son más realistas. “Son más pragmáticos. No piensan en un negocio que va a perder mucho dinero hasta que dé grandes beneficios dentro de muchos años. Ahora se lanzan pequeños negocios que quieren ser rentables a corto plazo, algo que no existía hace dos años”, explica Enrique Grasset, director ejecutivo de Axel Group.

Menos dinero
La primera gran traba para esta nueva hornada de emprendedores ha sido la falta de financiación. Los mismos inversores que en la época del boom no analizaban en profundidad dónde ponían su dinero, ahora se han vuelto tremendamente exigentes. Si Netjuice naciera en estos momentos, tendría difícil conseguir los 63 millones de euros –unos 10.500 millones de pesetas– que levantó en pleno boom de inversores como 3i, Fibanc, GE Equity y FCC. En la actualidad prácticamente no hay financiación de capital riesgo para Internet. Según la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo (ASCRI), en el primer semestre se destinaron a proyectos de Internet 9,3 millones de euros –1.546 millones de pesetas–, el 1,6% de la inversión total.
La solución es buscar el capital entre familiares, amigos e inversores particulares, como hicieron los primeros emprendedores de Internet en España –empresas como Ozú, Hispavista o Ciudad Futura– que empezaron a mediados de los noventa.

Los nuevos empresarios recurren a las mismas vías de financiación que los emprendedores de la economía tradicional: préstamos, créditos y subvenciones. Por eso los proyectos son más modestos. El lado positivo es que, como no tienen dinero, tampoco pueden hacer inversiones injustificables como destinar cinco millones de euros al lanzamiento de una cibertienda –lo que hizo Ecuality con Diversia–; ni asumir una gestión de costes relajada como Recol, que gastaba mensualmente 2,7 millones de euros, unos 450 millones de pesetas.

Control de gastos
Estas compañías saben que tienen que mirar con lupa dónde destinan cada peseta. El control de los gastos es una de las lecciones que han aprendido de los errores de sus predecesores. La gran mayoría son pequeñas empresas con una estructura muy ajustada. “Las empresas se dimensionan de acuerdo con las posibilidades del negocio y no al revés, como antes”, apunta Grasset.

En Bakata, un intermediario de contenidos, trabajan cuatro empleados; en NoMeFio.com, una empresa que ofrece información empresarial en Internet, tan sólo dos. “Estamos trabajando con gran austeridad porque no podemos gastar dinero con frivolidad”, explica Javier Larrondo, director general de la compañía. Esta máxima es ineludible cuando se quiere salir adelante y hay poco capital detrás. NoMeFio, que ha invertido 120.000 euros, espera recuperar la inversión a principios de 2002, cuando tienen previsto facturar 960.000 euros (casi 160 millones de pesetas),. El modelo de esta compañía es ofrecer información gratuita para atraer a clientes, a los que luego ofrecer servicios de pago.

Este austeridad se refleja en la poca inversión en márketing. NoMeFio tiene más de 25.000 usuarios registrados y no ha gastado ni una peseta en publicidad desde que empezó a operar la pasada primavera. “Si el servicio aporta valor, en Internet funciona muy bien el boca a oído”, explica Larrondo. También afecta a la política de acuerdos. Todomaletas, una cibertienda especializada en la venta de artículos de viaje, ha preferido firmar acuerdos con agencias de viajes virtuales como eDreams, en vez de con portales generalistas. “No tiene sentido pagar diez millones de pesetas al año por aparecer en un gran portal, porque es una inversión que no recuperas a corto plazo”, explica Gorka Azurmendi, cofundador de esta tienda que ofrece cerca de quinientas referencias.

No todos los nuevos emprendedores son de la misma opinión. José Mercader, que ha lanzados varios portales en la Red como Madeinspain o Inmoworld, no renuncia a la inversión en publicidad y márketing. Su nueva iniciativa es Cityservi, un portal que ofrece servicios de profesionales del hogar, que ha destinado 2,1 millones euros a la campaña de lanzamiento. Según la compañía, esta campaña les ha reportado medio millón de usuarios únicos en tres meses. Cityservi tiene un modelo de ingresos basado en las comisiones –entre un 10% y un 15% de la facturación que genera a sus asociados–, a los que también cobra 239,8 euros en concepto de mantenimiento anual.

Ingresos y rentabilidad
La falta de gran financiación que apoye el proyecto obliga a estos pequeños negocios a buscar ingresos desde el primer día. “Si no tienes mucho capital respaldándote no puedes permitirte el lujo de pensar a cinco años vista”, apunta Javier Rivera, consejero delegado de Clase Ejecutiva y profesor del Iese. Este ex subdirector general de Telefónica ha invertido junto con otros tres socios 90.000 euros y un año de trabajo a diseñar un portal de e-learning sobre gestión empresarial. “Es imprescindible identificar las fuentes de ingresos, para lo que hay que analizar qué necesidades de tus clientes puedes resolver”, explica. En su caso, detectaron que Internet permitía que la formación empresarial de calidad fuera más accesible a directivos de pymes, emprendedores o directivos de segundo nivel de grandes empresas. Para ello han diseñado un sistema a la carta que combina la formación teórica, los casos prácticos y la interactividad. El objetivo: cubrir gastos de operaciones en este primer curso académico.

La búsqueda de la rentabilidad a corto plazo es otra de las características que comparten los nuevos emprendedores. Desde este verano, Bakata ofrece a través de Internet contenidos digitales de más de 35 proveedores. La empresa espera ser rentable en septiembre del próximo ejercicio, en el que tienen previsto facturar 190.000 euros. “Nuestro principal objetivo ha sido facturar desde el primer mes de operaciones y nunca hemos pensado en crecer a cualquier coste, como se hacía antes”, explica Alex Guerrero, uno de los fundadores de

    
 
 
 
 
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